Breve reflexión sobre el miedo social


Sólo las mentes más desarrolladas y los cuerpos que conocen la explotación, logran excluirse de una burda contradicción tanto humana como social: el miedo.


Fromm nos describe un miedo como premisa inherente a lo desconocido, ya sea angustia por un conocimiento a priori o ansias de temor ante un suceso a posteriori. Para los filósofos libertarios y para el Ser explotado, el miedo a la violencia, a la coerción, a la no-libertad, a las consecuencias legales, a la falta de pan, al mal visto de otros se convierten simplemente en fundamentos de movimiento, nunca de miedo. El miedo se refuerza con la tradición antigua de la esclavitud bélica, mucho más aun con la remembranza a la religión cristiana: "el hombre de religión mantiene una idiosincrasia parecida a la de un cerdo, es débil de voluntad, es estúpido", nos plantea Nietzsche en El Anticristo.


Vaya, ¡temer a lo que no se conoce!. Siendo así, sufrimos la libertad, la justicia, el bienestar, los valores y demás conceptos inventados que intentan contrarrestar el terror de Estado. La tríada predilecta (la ley -no naturales-, la autoridad -como toda forma de gobierno- y la moral -que rompe la subjetividad humana), es el conjunto de ideas falsas que más afectan al Ser social, lo hermetiza, lo encarcela, lo hace dudar, le quita la esencia. ¿Cómo tener miedo a la violencia si a cada día está presente a las calles?, ¿cómo tener miedo a los aparatos del Estado si los conocemos y nos hemos adaptado -se han adaptado- a ellos desde el nacimiento?, ¡es cuestión de voluntad y libres decisiones!


Callamos ante el miedo, nos los guardamos cuan 'tratado de la angustia', pues cualquier acción que elijamos o no hacer pesa sobre los otros, refiérome, al elegir un sí o un no, elegimos un sí o un no para todos los demás.


Por ahora nosotros hablamos bajo la voz de la verdad, tratando de erradicar el miedo de las pequeñas almas manipuladas y encerradas de nuestros adyacentes, sin embargo, esperamos pronto resuenen fugas de voces, entusiasmados de cortar el hilo que ellos mismos han bordado sobre sus labios...




#DemiánReyes