La izquierda a debate o lo que se suponía que era la otra izquierda. La descomposición de Morena.


1. Cuando se pensaba que Morena iba a marcar la diferencia en relación con el PRD, muchos militantes de la izquierda que creían en las elecciones se lanzaron a atacar a quienes comprobaban en los hechos que dicho partido estaba en proceso de descomposición o que, incluso desde sus orígenes, Morena nació como un partido descompuesto.


2. Muchos de esos militantes no alcanzaron a comprender las verdaderas razones por las que aquel primero de diciembre del 2012, el jefe AMLO y sus seguidores miraron insensiblemente las prácticas represivas con las que se “contuvo” el movimiento de resistencia y anti- imposición en contra del chacal de Atenco, Enrique Peña Nieto. Los mexicanos pagamos con sangre la osadía de manifestar el desacuerdo y la disidencia. Aquella fecha terrible -y a la vez memorable- se convertiría en una afrenta para todos aquellos jóvenes que habían apostado por última vez por “el menos peor” de las boletas electoreras. La traición y la emboscada de López Obrador y de su cúpula ya estaba dada.


3. Después observaríamos impávidos cómo se perdió la oportunidad –legalmente legítima y justa- de no acatar los resultados electoreros en los que el narco invirtió millones de dólares y presionó a la población del Triángulo Dorado para votar al criminal de EPN como presidente de la nación.


4. Luego, y “a voto alzado”, López Obrador tendió la celada para convencer a los integrantes del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) de la necesidad de transformar dicho movimiento ciudadano en una plataforma partidista –aún cuando meses antes el jefe AMLO había declarado que en México la vía electoral estaba cancelada para el cambio de rumbo urgente en este país-. Algunos, los menos, conocieron pronto lo rampante de la propuesta mientras otros, los más, aplaudieron el registro de Morena como partido político para competir electoralmente en los comicios venideros. El fanatismo al jefe AMLO y la condición acrítica de su base social se hizo evidente.


5. Ya no había vuelta atrás. Aún frente a la exigencia de los seguidores de AMLO de llamar al Paro Nacional, el jefe se negó a movilizar a sus bases y, en su lugar, prestó oídos sordos a la presión popular que esperaba la convocatoria a un gran frente conducente a ocupar todas las plazas del país para llamar a un Nuevo Constituyente capaz de deslegitimar al narco-priísmo y obligar al narco-Estado a cambiar las reglas del juego para detener la barbarie. El hombre que siempre señala a los “traidores a la Patria”, traicionó los principios de la movilización y la organización popular y de la resistencia civil pacifica.


6. El jefe AMLO, ahora convertido en Mesías, vendió entonces un ¿nuevo? discurso esperanzador –porque Morena, como lo fue el PRD, es “la esperanza de México”-. Prometió que se le vería nuevamente en la carrera electorera, en tercera revancha, luchando socialmente por un México justo mediante elecciones pacificas. ¿Es imposible que gane en 2018? No, porque desde 2012 firmó con la sangre mexicana el “pacto de impunidad” y, con ello, garantizó su permanencia en el pedestre mapa politiquero de la nación.


7. Morena y AMLO –entiéndanse como sinónimos ya que “AMLO es Morena” según leímos en la campaña electorera de 2015- han ofrecido su alma al Diablo. Porque no se puede presumir de elecciones democráticas cuando el narco-Estado es quien controla al ¿novedoso? Instituto Nacional Electoral (INE) -esa instancia mafiosa de componendas electorales-, al Tribunal Federal Electoral, a la Suprema Corta de Injusticia de la Nación y a los medios de control masivo como NarcoTelevisa y NarcoTV Azteca, propiedad de Carlos Salinas de Gortari.


Excurso:

Imprescindible rescatar la memoria. No hay que olvidar los nombres de los expriístas que comían y siguen comiendo del mismo plato de “El Peje”, conformando su círculo más íntimo: Manuel Camacho, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Manuel Barttlet. Tampoco cabe la desmemoria de cómo una manada de priístas, al no lograr obtener “un hueso” en ese partido de la ignominia, han pasado a las filas de Morena bendecidos y “limpiados” por San Peje. Y, a todo esto, ¿qué opinan los militantes de Morena? Esos, no tienen opinión dentro del partido franquicia de la disidencia controlada. Para muestra, consúltese la forma en que fueron elegidos los jefes delegacionales de Morena en la Ciudad de México… ¡¡a dedazo limpio en una encerrona de los propietarios de la franquicia!!


P. D. Mas adelante, alternativas y propuestas.


Estilo A.H.S.


#AlmadelaResistencia