Terrorismo de Estado y Barbarie



Hace poco nos enteramos que el gobierno actual gastó cerca de tres mil millones de dólares en armamento, equipo y municiones comprados a los Estados Unidos. Es evidente que tal adquisición de pertrechos tiene como objetivo el control “institucional” del país. Con esta información y la actitud represiva del pri-gobierno, es claro que rebasamos la línea del autoritarismo y se ha conducido a México a la dictadura y a la barbarie total. El problema mayor es que parece que hay mucha gente en México que justifica expresamente -o con el silencio avala, estas acciones del gobierno, o dizque para conservar ese tan llevado y traído “orden” o porque no les interesa (en razón de esa indiferencia que ha sido tan característica en los últimos años).


Sabemos que los argumentos que dará el Estado (si es que los da, hasta ahora no recuerdo que haya dicho algo al respecto), ante este hecho, serán, como está de moda, echarle la culpa al crimen organizado, pero ha quedado claro que combatir al crimen, sin atacar las causas que lo originan, solo lo multiplica, es cortar la cabeza de la Hidra, sin lograr, terminar con las organizaciones criminales. Y aún, suponiendo sin conceder, que el combate al crimen fuera en realidad el fin de la compra de ese armamento, ¿no es aumentar los escenarios sangrientos? ¿no es tener un país regado de cadáveres? ¿Y la justicia? ¿Y el derecho?, en el trayecto de una bala que dispara un soldado a un sicario ¿también se mata a la impunidad, a la corrupción, al negocio?.


Espeluznante la nota siendo ya información pública, ¿y la que no lo es?, en la lógica de toda guerra es que los contendientes se armen y rearmen, dice Sun Tzu en el Arte de la Guerra que “un ejército perece si no está equipado, si no tiene provisiones o si no tiene dinero”, pues habrá que considerar que el crimen organizado tiene equipo, provisiones y dinero, lo cual explica que parece que el fin último de todo esto es crear escenarios de terror, ¿las razones?: Creo que son obvias la entrega de los recursos del país, sin que el pueblo haga nada, pues obviamente tendrá miedo.


Esto se llama "Terrorismo de Estado" (que se define como el uso sistemático, por parte del gobierno de un Estado, de amenazas y represalias, considerado a menudo ilegal dentro incluso de su propia legislación, con el fin de imponer obediencia y una colaboración activa a la población, Enciclopedia Encarta 2002). En estos tiempos el terrorismo de estado lo vemos promovido y operado por gobiernos corruptos, ineptos y capitalistas, cuyo lenguaje no tiene más palabras que los escudos, toletes, tanquetas y gases lacrimógenos, y no dan más explicaciones a su actuar barbárico que “la razón de Estado” y su mentado garlito de “cumplimos con la ley”; pero eso sí, se asumen "demócratas" gracias a las sociedades que participan en las farsas electorales que los encumbran, pero cuando se trata de pedirle al gobierno cuentas y exigirle que brinde justicia y respete la libertad, gran parte de esa misma sociedad se esconde debajo de su cama o de su infame justificación: “yo no me meto en política”. Al caso una palabras de Martin Luther King: “Tendremos que arrepentirnos en esta generación, no tanto de las malas acciones de la gente perversa, sino del pasmoso silencio de la gente buena...”


Dentro de las condiciones en que se encuentra el país, hemos escuchado o leído, en sendas notas de la prensa la palabra Barbarie para contextualizar o definir algunos de los pasajes recientes en México, relacionados a la llamada guerra contra el narco y también para la espiral represiva del Estado en contra de movimientos sociales. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la palabra Barbarie en una de sus acepciones significa Fiereza, crueldad, y otras definiciones también la podemos encontrar como la actitud de la persona que actúa con violencia y crueldad, sin compasión ni humanidad, contra la vida o la dignidad de los demás.


La derecha, el pri-gobierno y su versión ultra: el pan, en México se ha empeñado, en esparcir la especie de que la barbarie en nuestro país solo esta del lado de crimen organizado y que obedece además a la proclividad tradicional del mexicano por la violencia y la sangre. Desde luego, desde mi particular punto de vista, estoy en contra de las afirmaciones del sistema en cuanto al origen de la barbarie en nuestro país, más bien este fenómeno obedece esencialmente al sistema capitalista que padecemos, no hay ejemplos más claros en la historia de la humanidad de que el capitalismo ha sido responsable de guerras, devastaciones de territorios, del colonialismo y del imperialismo, y todo ello son ejemplos de barbarie; la ambición por el dinero y el control de la sociedad para crear mercados y consumidores ha puesto al mundo de rodillas frente a ella.


Es cierto que por antonomasia el crimen organizado es bárbaro, fiero, cruel, pero también lo son los gobiernos, que siempre en aras de mantener el control recurren a la barbarie para someter a los pueblos a sus designios, que en la actualidad están íntimamente ligados a las directrices de los grandes capitales. Política y Crimen. Así en cuanto a la barbarie, son exactamente iguales, así se les puede definir incluso desde el punto de vista Aristotélico [un concepto será definido por medio de la mayor aproximación posible a su tipificación (de género y especie), y diferenciación] tanto que cada vez se ve con menos claridad donde empieza uno y termina el otro, al caso la única diferencia sería que el crimen organizado es menos hipócrita. De aquí podemos concluir que el “Terrorismo de Estado” es también la “institucionalización” de un estado barbárico, cuya fase última de actuación es la represión a los movimientos sociales y políticos que se oponen a las medidas que pretende imponer.


Hablar del 2 de octubre de 1968, hablar del 10 de junio de 1971, hablar de la década de los setentas y ochentas y la guerra sucia y sus 557 desaparecidos documentados por el Comité Eureka, hablar del 28 de junio de 1995 en Aguas Blancas, hablar del 22 de diciembre de 1997 en Acteal, hablar del 6 de febrero del 2000 en Ciudad Universitaria, hablar del 3 y 4 de mayo de 2006 en Atenco, hablar del 14 de junio de 2006 en Oaxaca, hablar de los presos políticos y hoy su caso emblemático de Nestora Salgado y los compañeros de la CRAC, hablar de Jaqueline y Bryan, hablar de julio de 2014 en Puebla y el asesinato del niño Jose Luis Tehuatle, hablar del 26 de septiembre de 2014 y de los 43 compañeros desaparecidos de la Normal Rural “Raul Isidro Burgos” de Ayotzinapa, hablar del 20 de noviembre de 2014 en el Zócalo de la Ciudad de México, hablar de febrero de 2015 del asesinato del profesor de la CETEG Claudio Castillo y en la estación Sevilla del Metro, hablar del 26 de mayo de 2015 en el Hemiciclo a Juárez, hablar del 5 de junio de 2015 en Veracruz, hablar del 7 de junio de 2015 en Tlapa, Tixtla, Ayotizinapa, Oaxaca, Chiapas, Puebla, hablar del 19 de julio en Aquila, Michoacán con los compañeros de Santa María Ostula y la muerte del niño Edilberto Reyes García (además de los 36 asesinados en su movimiento), hablar del 20 de julio en Morelia y los compañeros de las Normales Rurales, es hablar… en resumen, de represión.


Quiero concluir con un hecho terrible que se suma al ambiente represivo que se vive en nuestro país. Sabemos identificar plenamente a las fuerzas represivas del Estado Mexicano, por uniformes policiales y militares, pero han ocurrido hechos como en junio de este año, ayer 20 de julio en Chilpancingo y el 19 de julio en Aquila, Michoacán, que dejan ver una arista perversa de esa barbarie que está siendo operada y dispuesta por el estado, el uso de Halcones y la comisión de un delito de guerra llamado “Acechanza”, es decir infiltrados en manifestación para recabar información de líderes y movimientos, ahora y en uso de las nuevas tecnologías, la infiltración en redes sociales de personal del gobierno para captar opiniones y publicaciones de personas que están contra del gobierno y eventualmente reventar o hackear cuentas, así como también el uso de grupos de choque, disfrazados de organizaciones sociales o políticas para reventar manifestaciones, mítines y plantones, y lo más perverso y que ya circula como información en torno a lo ocurrido en Aquila, Michoacan, que los integrantes del ejercito que ejecutaron la represión, siendo pertenecientes a determinado batallón, se identificaban con la población como pertenecientes a uno distinto.


De acuerdo a los Convenios de Ginebra, indirecta pero sustancialmente, se obliga a las fuerzas armadas reguladas por un gobierno y bajo las órdenes de este, a llevar siempre uniforme y signos de distinción de grados militares (III. CONVENIO DE GINEBRA DEL 12 DE AGOSTO DE 1949 RELATIVO AL TRATO DEBIDO A LOS PRISIONEROS DE GUERRA, PROTOCOLO ADICIONAL 1 (EN PARTICULAR, TÍTULO III, SECCIÓN II) Estatuto… Ese respeto implica, en particular, que los combatientes deben distinguirse de la población civil mediante un uniforme u otro signo distintivo, al menos mientras participan en un ataque o en un despliegue militar preparatorio de un ataque (P.I, 44). En situaciones excepcionales debidas a la índole de las hostilidades, se pueden distinguir como combatientes llevando las armas a la vista (P.I, 44) ), lo cual hace evidente que además de la acechanza (Delito proditorio: Al hecho delictivo le precede la acechanza (observar, aguardar cautelosamente con algún propósito) o la ocultación del victimario. Por lo general, se ve en el homicidio proditorio. La acechanza y la ocultación son sinónimos de la emboscada (ocultación de una o varias personas para atacar por sorpresa a otra u otras), en muchos casos de represión en nuestro país - sobre todo en la guerra sucia y actualmente-, se cometieron incluso estos delitos de guerra sancionados por los convenios de ginebra, además de los crímenes de lesa humanidad que de acuerdo al Estatuto de Roma, que es el instrumento que constituyo la Corte o Tribunal Penal Internacional, adoptado en la ciudad de Roma el 17 de Julio del año 1998, y definió los crímenes de lesa humanidad como aquellas conductas, acciones, tipificadas como: asesinato, deportación, exterminio, tortura, violación, prostitución forzada, esterilización forzada, persecución con motivos políticos, religiosos, raciales, étnicos, ideológicos, secuestro, desaparición forzada o cualquier otro acto carente de humanidad y que cause severos daños tanto psíquica como físicamente y que además sean cometidos como parte de un ataque integral o sistemático contra una comunidad.


Víctor Rogelio Caballero Sierra, Colectivo Democrático Aequus

22 de julio de 2015


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