Sobre las sectas electoreras (Mis razones sustentadas para no votar)


De Ellos y Nosotros

No se trata de una diatriba, de una mera opinión, ni de una invectiva. Este texto es un somero recuento histórico sobre los cimientos en los que tranquilamente descansa la “democracia” mexicana en vísperas al 7 de junio de 2015, fecha en que los ciudadanos de más de una decena de estados “debemos” elegir a “nuestros” representantes para que ocupen un escaño como diputados federales y, en algunos estados, a esta elección se suma la de gobernador estatal.


Dos han sido las circunstancias que mueven a escribir estas líneas. La primera es que la consigna de la pancarta que, con indignación, paseo por las calles durante las concentraciones de protesta ciudadana ha provocado no pocos escozores, incluso entre algunos manifestantes que –paradójicamente- andan entre los contingentes contando a gritos del 1 al 43 para exigir justicia. En mi pancarta se lee: “Si votas eres cómplice del sistema genocida”. Los lectores concientes que se manifiestan, a veces pasan a mi lado diciéndome: “Eso es cierto”, “Sí, todos son unos corruptos”, “De verdad, es que los políticos son parásitos viviendo de nuestro trabajo”. Otras veces, las personas que se sitúan en los costados de la avenida por donde avanza la marcha, leen mi pancarta, me miran a los ojos y, a lo lejos, me manifiestan su acuerdo levantando el pulgar para hacer el universal gesto de “OK”. En alguna ocasión se acercaron a mí dos mujeres para comentar la consigna y, más tarde, al grupo se integró un hombre para participar en la discusión que entonces entablábamos cuatro mujeres de disímiles edades (las dos manifestantes, mi compañera y yo) sobre el fraude histórico de la democracia mexicana y sobre la discrecional impartición de justicia en este miserable país. Se formó entonces un debate callejero, de esos que tanta falta nos hacen.


Los lectores-acríticos, sin embargo, no se acercan para comentar ni para averiguar las razones que me mueven a enarbolar dicha consigna. No, los acríticos –es decir, aquellos que carecen de discernimiento- me interpelan para sacarme de mi trágico error. El 26 de abril, durante la inauguración del Antimonumento +43 colocado en Reforma, un hombre se colocó a mi lado y, casi susurrándome al oído, me dijo: “Señorita, está usted mal. Fíjese en todo lo que les costó a las mujeres poder votar”. El hombre pretendía pasar de largo, pero yo inmediatamente me dispuse frente a él para debatir. Lo increpé con dos argumentos: que no existe validación histórica en la que conste que en México si quiera una elección haya sido limpia y que yo ya superé el conformismo de “votar por el menos peor”. Así comenzó la alharaca.


Una mujer mayor, que antes había visto muy entusiasmada con el discurso de los padres y las madres de los normalistas de Ayotzinapa frente al +43, saltó al ruedo, cual toro previamente lastimado, como digna representante de la tortura -que no fiesta- taurina. “López Obrador es honesto, él no ha robado ni es un asesino”, dijo la anciana. Yo le respondí: “Señora, López Obrador apoyó a Abarca y a Aguirre, no me venga con eso. Tiene tanta responsabilidad en lo que ocurre en el país como el resto de la clase política”. Comenzaron los gritos y el hombre que antes intentó adoctrinarme, me señaló diciendo: “¡No le grite a esta persona de la tercera edad, qué falta de respeto!”. Para mi fortuna, estaba cerca la madre de un normalista. Ella, junto con dos de sus acompañantes, apoyaron mis dichos tranquilamente y, ante su autoridad como cabeza de la concentración, la anciana y su defensor se alejaron, no sin dejar de alegar mi supuesta falta de respeto. Parece que a los viejos hay que soportarles sus soberbias actitudes sólo por sus arrugas.


La segunda motivación de este escrito radica en que en el mundo virtual parece replicarse la incongruencia de quienes dicen “ser Ayotzinapa”. Tuiteros y facebookeros que, virtualmente, alzan el puño izquierdo y lanzan mentadas de madre a los priístas, han intentado persuadirme de la importancia de participar en el simulacro electorero con opiniones –que no con argumentos- tan variopintos como que votar es un derecho y una obligación ciudadana; que si no voto estoy favoreciendo al PRI (¿¡De verdad!?, ¿el PRI necesita mi favor para ostentar el poder político en este país?); que es más sano para “nuestra democracia” asistir a la casilla y anular el voto; que es mejor votar “por el menos peor” a no votar; que MORENA sí es la esperanza de México, y por ahí sigue la letanía.


Los compañeros de Desinformémonos publicaron una foto donde aparece mi pancarta y el primer comentario al “Si votas eres cómplice del sistema genocida” fue “Y si no votas, también”. Incluso hay quienes asumen que la promoción del no voto está sustentada por priístas camuflajeados. Otros, como el profesor de Derecho Electoral de la Facultad de Derecho de la UNAM, Roberto Duque, promociona su análisis por medio de un video que circula en redes sociales, en el que concluye, literalmente: “habrá que ir y votar por la opción que nos parezca mejor, o por la menos mala”. Es evidente que las personas acríticas y absolutamente conformes con el statu quo del país se pronuncian rabiosa o “intelectualmente” cobijando cualquier idiotez.


Pues bien, para ahorrarme discusiones inútiles, a continuación expongo las razones por las que no votaré. Así, si alguien quiere debatir sobre el asunto, le pediré primero que consulte las siguientes líneas y, si entre tanto tiene algo que decir, abrimos el diálogo vía escritural de manera formal (los comentarios en Facebook son “de chocolate” dada su informalidad) para que la discusión no resulte –como hasta ahora ha sucedido- una arenga de meros dichos desestructurados. Me detendré apenas en unos cuantos eventos, pues una profunda radiografía de los oportunistas electoreros es cosa no de una, sino de muchas tesis doctorales. Mientras, aquí va mi intento.



Los Indeseables Nacidos de Estafadores, por sus siglas INE


Como vástago del Instituto Federal Electoral (IFE), el Instituto Nacional Electoral (INE) hunde sus raíces en la avaricia de los políticos mexicanos. El IFE no nació como una institución orientada a la formación de una plataforma democrática en México, como se nos ha hecho creer. Su fundación fue uno de los componentes con los que el Estado mexicano pretendió soterrar la lucha de los pueblos zapatistas. La cosa va así.


En enero de 1994 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) apareció públicamente por primera vez, aunque la historia de su conformación hay que remontarla a los primeros años de la década de los 80’s. Luego del levantamiento, el EZLN convocó a la Convención Nacional Democrática (CND) donde se registró “un primer acercamiento más formal del EZLN con el PRD […] Las y los zapatistas cedieron un lugar importante a personas vinculadas con el PRD en la dirección de la CND y acordaron el apoyo a la candidatura de Cárdenas para la presidencia de la República y de Amado Avendaño como gobernador de Chiapas”. [1] Sin embargo, tras la elección de agosto de 1994, el PRI –con sus usos y costumbres- impuso a Ernesto Zedillo Ponce de León en la presidencia. Recordemos que este hombre, que hoy se desempeña como director del Centro para el Estudio de la Globalización en la Universidad de Yale, sólo pudo ocupar la residesidencia de Los Pinos gracias al asesinato -transmitido en cadena nacional- de Luis Donaldo Colosio, candidato electo por Carlos Salinas de Gortari para contender “democráticamente” por la presidencia. En Chiapas también “ganó” el PRI.


Los miembros del PRD acusaron que la baja cifra de votantes adquiridos en aquella ocasión se debió a la cercanía de Cuauhtémoc Cárdenas con el EZLN, dado que muchos ciudadanos vincularon al último con la insurgencia radical y anarquista -lo que evidencia lo poco que sabe el común de los mexicanos sobre el anarquismo- o con una organización paramilitar. Así, a inicios de 1995 el PRD presionó a Amado Avendaño “-que había sido nombrado por las y los zapatistas y otros grupos como ‘gobernador en rebeldía’ de Chiapas- para que firmara su conformidad ante la toma de posesión del cargo del priísta Robledo Rincón. Finalmente, tras la renuncia de este último, el PRD estatal, con apoyo del Comité Ejecutivo Nacional, apoyó la designación de César Ruiz Fierro, de filiación priísta, como gobernador interino de Chiapas”.[2] Los lobos se habían quitado sus disfraces de ovejitas.


En 1996, Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador se acercaron nuevamente al EZLN y se ideó la creación del Frente Amplio Opositor (FAO). Sin embargo, Porfirio Muñoz Ledo, entonces presidente nacional del PRD, desautorizó el acuerdo de resistencia, habida cuenta de que en el mismo año se aprobaría la reforma electoral que sentaría las bases para la conformación del IFE . Un año más tarde, Cuauhtémoc Cárdenas se convertiría en el primer jefe de gobierno del Distrito Federal y actualmente AMLO ya es MORENA. ¿Qué sucedió aquí con la izquierda mexicana que apoyaba las bases zapatistas? En palabras llanas y lisas: la izquierda mexicana prefirió conservar su coto de poder compartiendo escaños al lado del PRI, en lugar de hacerse cargo del compromiso social que había hecho con la insurgencia zapatista. No parece descabellado suponer que Muñoz Ledo conocía el artificio de la reforma electoral como medio para conservar el poder político. Cárdenas y AMLO sucumbieron ante el jefe y el premio mayor llegó con el ascenso del primero a la jefatura de la capital y con el posicionamiento del segundo, poco después, como presidente del partido. Poco les importó a estos traidores de izquierda que el 22 de diciembre de ese 1997, Ernesto Zedillo perpetrara el genocidio de chiapanecos en Acteal.


El IFE, querido lector, fue el brazo burocrático con el que el Estado compró a la izquierda mexicana porque no hay revolución que aguante curules, municipalidades, alcaldías y sillas presidenciales. Y si aún anda por ahí algún perdido que crea que la elección del 2000 fue ejemplar, se equivoca rotundamente. Con ese mismo IFE que pretendió desarticular al zapatismo, el PRI limpió su mala fama permitiendo la realización de unas “democráticas” elecciones donde Vicente Fox Quesada, apestado en su propio partido, se construyó una fuerte candidatura mediática con los dineros mal habidos de los Amigos de Fox. Como promesa de campaña, Fox hizo pública su intención de destapar los crímenes de Estado perpetrados por gobiernos priístas para clarificar los acontecimientos e impartir justicia para los deudos. Ya en la silla presidencial, el presidente del “hoy” se olvidó del ayer.[3]


Un repaso por las omisiones, corruptelas, compra de conciencias, desvío de recursos y fraudes electorales perpetrados por el entonces IFE rebasa los alcances de este texto. Aquí basta conocer las raíces de este engendro torcido para vislumbrar la calidad de sus ramas. Justo cuando escribo estas líneas, la revista Proceso publica la plática telefónica que el 23 de abril de 2015 sostuvieron Lorenzo Córdova Vianello, actual presidente del INE, con Edmundo Jacobo, secretario ejecutivo de la misma institución -o sea, su amigote del alma en el Mirreynato-. Córdova se burla del representante de los pueblos originarios, Hipólito Arriaga Pote, con quien había mantenido una conversación oficial.[4] Cabe destacar que Córdova Vianello forma parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI, nivel III) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y, por tanto, además de su salario millonario como “servidor” público, recibe del CONACYT un bono mensual nada despreciable. El objetivo del monto es incentivar su producción como investigador nacional. Algo debe estar fallando también en los estándares científicos y académicos mexicanos para que un miembro del SNI, nivel III, manifieste tal grado de ignorancia y de desprecio. Meras ideas al aire, nada personal.


Mientras el mirrey Córdova exhibe el nivel de su degradación humana, en el portal oficial del instituto que regenta se lee que “El Instituto Nacional Electoral se consolida como un organismo público autónomo, transparente y eficiente, en el que la sociedad cree y deposita plenamente su confianza, que se distingue por proporcionar servicios cada vez más confiables y de mayor calidad a la ciudadanía y ser el principal promotor de la cultura democrática en el país.”[5] Si tal discurso contuviese un mínimo de coherencia, poco tiempo tendría Córdova para sus divertimentos burlones porque está documentado que (nuevamente) las campañas electoreras de todos los partidos contendientes se basan en el dispendio y en la compra de votos. Afiliados, militantes, amigos y enemigos de ALMO: MORENA no es la excepción, instrúyanse un poco antes de despotricar.[6]


Además, es evidente que a los mirreyes del INE poco les importa la crítica del “populacho”. Si un escándalo como el de la llamada telefónica de Córdova le sirve al Estado para concentrar la atención mediática de los ciudadanos y, entre tanto, perpetrar más crímenes, ellos se prestan con singular agrado. Mire usted: las cadenas de radio y televisión hacen eco de las burlas de Córdova pero nada se dice sobre la detención de Gaspar Bernabé, Emilio Navarrete y Clemente Rodríguez, padres de tres de los normalistas de la normal de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre de 2014, “en un punto de revisión de la caseta de Alpuyeca” durante la madrugada del 20 de mayo de 2015. Según la escasa información que se tiene, los señores se dirigían al Distrito Federal para asistir a un evento. Fueron detenidos por la Policía Federal “porque viajaban en un vehículo con reporte de robo”,[7] y trasladados al Ministerio Público del estado de Morelos donde gobierna el delincuente perredista Graco Ramírez Garrido Abreu, amigo del genocida de Atenco venido a presidente de la nación, Enrique Peña Nieto.[8]


El cinismo de estos garantes de la democracia mexicana es tal que apenas hace unos días se supo que un funcionario de INE “cuya identidad no ha sido revelada por las autoridades” expedía credenciales electorales fraudulentamente en Metepec, Estado de México.[9] ¿Por qué “las autoridades” no desvelan la identidad de ese servidor público mientras que, sin menor pudor, han acusado y encarcelado con pruebas fabricadas a miles de nacionales y extranjeros? ¿Quiénes son esas “autoridades” que protegen al delincuente estatal? ¿Son las mismas que violan y asesinan a las mexiquenses? O, ¿cómo está la cuestión?


En fin, que para no hacer esta sección más elocuente, cierro preguntando al lector: ¿A quién le ha servido tu voto? ¿A quien le sirve en este 2015? ¿A tí o a las mafias institucionales- partidocráticas cuyos miembros no sólo viven ajenos a la crisis humanitaria y económica que padece el pueblo común, sino que despliegan estrategias para cooptar a los ciudadanos y, en caso de que éstos se resistan, simplemente los exterminan?



El Promotor de la Represión Integral, por sus siglas PRI


No hay priísta honesto, no lo hay. El viejo argumento de que los pobres canjean su voto por las sobras de comida que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) les ofrece, es una argucia retórica. Primero: todos los partidos ofrecen comida por voto, el PRI implantó el sistema que ha sido copiado con toda pulcritud por el resto de partidos. Segundo: en la historia de México han sido los más desfavorecidos económicamente quienes, con más dignidad, han levantado la voz frente al sistema opresor. Tercero: el priísta no es el que usa su credencial de elector como vale de despensa, el priísta de cuño es aquel que ha recibido del régimen tricolor un puesto público, una plaza de docente, un permiso para el establecer un changarro callejero, una licitación empresarial, una jubilación demasiado pronta y expedita… el priísta es el que le debe fidelidad al ente que le otorgó una dádiva envidiable. Cuarto: el desempeño del Grupo Financiero Monex en la pasada “contienda” electoral evidenció que buena parte de las bases priístas no está –como se ha querido suponer- entre los más desposeídos sino en una clase media que imaginariamente se representa a sí misma como “clase media acomodada”, es decir, entre aquellos cuyo “acomodo” en el set social se lo deben justamente a sus fieles relaciones con el régimen. En suma, el priísta es un ser ideologizado, carente de discernimiento y rebosante de nacionalismo.


Entre la falta de discernimiento y la realidad ideológica que hace del priísta un autómata nacionalista, no hay espacio donde quepa siquiera el concepto honestidad. Según la Real Academia Española (RAE), el adjetivo honesto significa decente, decoroso, recatado, pudoroso, razonable, justo, probo, recto y honrado. ¡Diga usted el nombre de tres priístas honestos y ganará indulgencia plenaria! No hay. Y tanto usted como yo, nos veremos en el infierno.


Y es que el PRI no es sólo un partido político. El PRI es la máquina ideológica de la quimérica construcción del “México moderno”. El PRI es el constructo burocrático, legislativo, militar, devocional y cultural que, aún en nuestros días, rige las costumbres mexicanas. Es un constructo porque sus alcances han rebasado históricamente el espacio gubernamental. El PRI nos enseñó, a punta de tortura y asesinato, que el Estado es el gobierno y que el gobierno es el Estado. El PRI nos educó sobre la base de un nacionalismo acrítico y ramplón en el que religiosamente se le deben honores a la bandera, al escudo y al himno nacional. ¿Por qué? Porque es lunes y los lunes por la mañana se hace el acto de expiación, punto. El PRI nos ha adiestrado para concebir el compadrazgo como sinónimo del mérito. El PRI, en sintonía con los totalitarismos de la primera mitad del siglo XX, expandió sus tentáculos con la espectacularidad que en 1930 le ofreció su connivencia con la XEW, la voz de América Latina progenitora del terrorismo mediático fomentado por Televisa, TV Azteca, MVS y especies afines. Como escribí en otra oportunidad,[10] la historia del constructo PNR-PRM-PRI es la historia del totalitarismo revolucionario mexicano. Quizá se trata del totalitarismo más exitoso de todos los tiempos. Y no sé bien aún por qué pero en este punto no logro entender a calabilidad la relación entre ese maléfico constructo con la historia de España… lo seguiré pensando.


En 1999 Frank W. Bealey, autor de The Blackwell Dictionary of Policial Science -traducido al castellano en 2003 como Diccionario de Ciencia Política– se refirió a México como un Estado-nación totalitario, esto es, de partido único, en el que dominaba una espesa mezcla “de fuerza, corrupción y fraude electoral”.[11] ¿En qué libro de historia impreso en México se vincula la noción de totalitarismo con la formación y la consolidación del partido único tricolor? ¿Cuántos profesores de historia han tenido la sagacidad para relacionar la formarción del totalitarismo europeo con los rasgos totalitarios del sistema político mexicano actual? ¿Los miembros de la clase política serán capaces de definir lo que es el totalitarismo? En el supuesto de que lograran balbucear alguna noción, ¿llegarían a aceptar que los pilares del sistema político mexicano son totalitarios? Por supuesto que no, porque la condición de todo régimen totalitario es la represión, el crimen, la impunidad y el acallamiento de la disidencia. El totalitarismo se fundamenta en la represión integral, es decir, en la represión de los cuerpos, de las mentes, de las expectativas, de los sentimientos y de las diferencias.


Así, el PRI nos ha domesticado en la cultura del rechazo y de la indignación frente los totalitarismos históricos e, irónicamente, también lo ha hecho en la ceguera ante el totalitarismo mexicano que está por cumplir su primer siglo de vigencia. ¿Acaso no es esta domesticación la que se exhibe en el Museo Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México? ¿No debería existir ahí al menos una sala dedicada a la historia de nuestro totalitarismo revolucionario, habida cuenta de que los rayitos de la farisaica esperanza izquierdista iluminan la capital desde 1997? No hay truco, no hay inconsistencias. Porque como maquinaria ideológica productora de cultura, el PRI es la escuela de la clase política mexicana. Por muy de derecha, de centro o de izquierda, que se asuman los políticos mexicanos, no cabe duda de que todos han mamado una sola manera de hacer política: la del totalitarismo revolucionario priísta.


Y esa única forma de hacer política que nos venden no es política. La política es el arte del bien gobernar, es la construcción soberana del buen gobierno. Los miembros del PRI no gobiernan. Asesinan, reprimen y censuran a los disidentes del asqueroso sistema que han construído, argumentando que el trabajo del gobierno es disciplinar a los ciudadanos. Y aún más, sin el menor indicio de remordimiento, los asesinos salen nuevamente a pedir el voto. Peña Nieto ya nos invitó a participar en la farsa electoral, pero no es el único. El próximo 5 de junio de 2015, dos días antes de que se celebren los comicios en el estado de Sonora donde también se “elegirá” al gobernador estatal, se cumplen 6 años de impunidad sobre el caso de los bebés asesinados en la guardería ABC. Y, perdone usted, pero referirnos a la muerte de los pequeños como un accidente es un despropósito que solo un fiel priísta, uno de esos de cuño, puede sostener.


A los niños los asesinó el entonces gobernador de Sonora, Eduardo Bours Castelo porque fue él quien ordenó a su secretario Carlos Lam Félix que se encargara de quemar el archivo de la Secretaría de Finanzas del Estado de Sonora, ubicado en una bodega contigua a la guardería.[12] Hasta ahora no hay un solo detenido por este genocidio. En cambio, Bours Castelo continúa nutriendo sus cuentas bancarias mediante la red familiar-empresarial que dirige: Bachoco, Megacable, Pibo, Boza y Ocean Garden le rinden cuantiosos beneficios. Además, y a pesar de los sucesos del ABC, hasta junio de 2014 los Bours Castelo continuaban regentando 13 de las guarderías sonorenses subrogadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sin el menor empacho.[13] Y, por si fuera poco, en la próxima farsa electoral “competirá” por la coalición PRI-PVEM-PANAL a la gubernatura de Sonora Claudia Pavlovich Arellano, misma que en 2009 cobijó con su manto de impunidad a los responsables del asesinato de los 49 bebés, siendo entonces diputada en el Congreso estatal sonorense.[14]


México no es, como quieren algunos, un Estado fallido. Porque resulta poco probable que algo fallido alcance una edad centenaria. México es un Estado totalitario y lo ha sido aún con el venerable Tata, aún con el esplendor del “milagro mexicano” y aún con la cabecita de nube –para los despistados: me refiero al no menos venerable AMLO- que ahora pilotea un priísmo travestido. México es un país históricamente construido sobre la sangre de mujeres, hombres, niños, niñas, ancianos, ancianas y bebés de cinco meses. México es un país priísta. México es un país asesino. Los mexicanos, entonces, ¿somos una raza maldita parida por el totalitarismo? Sí, en tanto que no cuestionemos a nuestro priísta interior.



El Prostíbulo de los Verdugos de la Escoria Mexicana,

por sus siglas PVEM


Aunque la acepción más común del término verdugo está vinculada con la persona que ejerce sobre otra tormentos crueles despiadadamente, según la RAE, un verdugo se define también como el “renuevo o vástago del árbol”. Como vástagos del PRI, los miembros del Partido Verde Ecologista de México han reproducido las torcidas mañas de sus instructores, desvirtuando el sentido de lo que las palabras significan: la relación del Verde con los genuinos movimientos ecologistas mexicanos es inexistente, mientras que el sentido de lo que sea una revolución se convierte en una incógnita entre los miembros del PRI.



Desde su fundación, el PVEM se ha caracterizado por exhibir de manera campante los niveles de impunidad con los que el sistema político mexicano protege a los suyos. El Verde es una complejo familiar de lavado de dinero disfrazado de un partido político comprometido “con el respeto por todas las manifestaciones de la vida, la protección del medio ambiente, la contención del deterioro ecológico; y cuya acción política se orienta a la promoción de un desarrollo sustentable que permita a los seres humanos vivir en una sociedad justa, libre y en armonía con la naturaleza”,[15] según se lee en su sitio web oficial.



El macho alfa de la camada verde es Jorge González Torres, un ex priísta que a finales de 1970 “ocupaba un cargo de quinto nivel en la Secretaría de la Reforma Agraria como jefe de un departamento de Tierras Comunales […] Su familia era dueña de la cadena de farmacias El Fénix […] El sacerdote de la familia, Enrique [González Torres], el mayor de [los hermanos] era el flamante rector la Ibero […] Su objetivo era llegar a presidir el PRI en el Distrito Federal. Nunca lo logró y renunció al partido tricolor […] Siempre lucía chamarras de piel de distintas especies animales, por eso a quienes lo conocíamos nos sorprendió que un buen día se presentara como un ‘ecologista’”.[16] González Torres se casó con Leticia Martínez, hija del latifundista tamaulipeco Emilio Martínez Manautou que ocupó puestos gubernamentales “gracias a su amistad con los presidentes Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y José López Portillo”.[17] Del matrimonio nació Jorge Emilio González Martínez, el “Niño Verde”.



Jorge González Torres, entonces con 68 años, fundó el Partido Verde Mexicano (hoy, Partido Verde Ecologista de México) en 1986 y fue su dirigente hasta 2001 cuando, al más puro estilo monárquico, heredó la “corona” a su hijo Jorge Emilio. En 1988 el macho alfa decidió vincular su empresa político-familiar al Frente Democrático Nacional (FDN) que cobijaba la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas.[18] Sí, el patriarca del Verde y el heredero consanguíneo del siempre venerado Tata, juntos por un México ¿más? justo… ¡lo que hay que ver!



Tras el fraude electoral de 1988, Jorge González entendió que su lugar entre la escoria política sólo podría aseguralo convirtiendo su secta partidista-empresarial en una industria de marketing electorero. Gestionó sus relaciones clientelares y en 1994 se lanzó como el candidato presidencial que culpaba rabiosamente al régimen priísta por la devastación ambiental del país. No ganó pero logró promover entre el electorado su coto familiar. Seis años después, el registro del PVEM parecía peligrar, por lo que el patriarca “ecologista” decidió formar una coalición con el PAN que a regañadientes presentó a Fox como su candidato presidencial. La inmoralidad y el cinismo blanquiazul con destellos verdosos logró su cometido: “sacar al PRI de Los Pinos”. Pero el idílico romance PAN-PVEM terminó tres años después pues, en las elecciones intermedias del año 2003, el Verde se alió con su histórico “enemigo”: el PRI. Desde entonces, la mafia Verde ha compartido las ganancias del prostíbulo político con la mafia Roja. Y es que “el Verde es buen negocio, ha recibido mucho dinero público. De 1997 a 2015 ha contado, solo por concepto de financiamiento público a escala federal, con 4 mil 862 millones 426 mil 996 pesos con 13 centavos. Un promedio anual de 255 millones 917 mil 210 con 32 centavos, 21.3 millones de pesos mensuales”.[19] Con estas cifras, resulta fácil comprender cómo es que, por ejemplo, la Terminal de Autobuses del Sur, sita en Taxqueña, ha sido convertida en un centro de propaganda comercial del Verde: no hay sitio donde los fraudulentos anuncios de sus mentirosas promesas de campaña no molesten la vista de los indignados viajeros.


Esta historia de prostitución política va acompañada, como todos deberíamos saber, de mañosos spots políticos. Aquí sólo un ejemplo: a finales del 2014, los Verdes logran que senadores y diputados aprobaran las modificaciones que propusieron a la Ley General de Vida Silvestre. Desde entonces, el PVEM se promociona como el partido del “circo sin animales”, aunque nada se declara sobre el destino de las especies que fueron separadas de la vida circense: la mayoría están siendo sacrificados debido a que los legisladores “no contemplaron crear espacios para su conservación”.[20] Y es que, para los pseudoecologistas que maman del erario público gracias al sistema putrefacto, el asesinato animal es un asunto de divertimento.



En 2012 supimos que Mauricio Trejo Pureko, entonces candidato de la coalición PVEM-PRI por la alcaldía del San Miguel de Allende, era (porque ya se “rehabilitó”) un “consumado amante de la cacería”, ganador de medallas y premios por matar venados de cola blanca.[21] ¿Qué sucedió ante la descarada indolencia del candidado ecologista? Nada que no supere los alcances de la retórica retorcida: Trejo “‘prometió’ abandonar la cacería” argumentando que, al menos, nadie lo había acusado “de ladrón o de inmoral”, mientras que Beatriz Manrique Guevara -otrora operadora del comité estatal del PVEM- disculpó a su cómplice argumentando que el caso de Trejo era similar al de “alguien que se rehabilita”, concluyendo que “hoy creemos que tenemos el compromiso de un ex cazador”.[22]



Es evidente que Beatriz Manrique desconoce el estudio que el reconocido psicoanalista y filósofo Erich Fromm realizó sobre la psicología de la caza durante la década de 1970. La opinión –convertida en teoría por Manrique- sobre la “rehabilitación” del cazador resulta una chanza porque, según el experto, “debemos distinguir entre la caza deporte de la élites en el poder (por ejemplo, la nobleza en el sistema feudal) y todas las demás formas de caza, como la de los cazadores granjeros primitivos, que protegían sus cultivos o sus aves de corral, y los individuos que tienen aficiones venatorias. La “cinegética de la élite” parece satisfacer el deseo de poder y dominación, incluso con cierta cantidad de sadismo, que caracteriza a las minorías que detentan el poder, y nos dice mucho más de la psicología feudal que de la venatoria”.[23]



Efectivamente, aunque la élite asesina considera que la caza es un deporte o, peor aún, un arte, la realidad es quienes gustan de estos extravagantes y carísimos entretenimientos son personas ávidas de poder y dominación. Y México, aún con sus circos sin animales, es un buen lugar para realizar lo que eufemísticamente el Estado promueve como “turismo cinegético”. Para atraer este tipo de turismo, en el portal Visit Mexico existe una sección dedicada a exponer los lugares donde esta élite puede desatar su ansiedad por matar: “Actualmente Tamaulipas, Nuevo León, Sinaloa, Sonora Nuevo León [sic], Chihuahua y Zacatecas son estado líderes en turismo cinegético y pesca deportiva en el país. Tamaulipas, por ejemplo, posee una riqueza natural de más de 400 kilómetros de costas de extraordinaria biodiversidad que lo convierte en el escenario perfecto para que el turista nacional y extranjero disfrute de su afición por la caza. Por su parte, Nuevo [sic: Nuevo León] ofrece a los visitantes más de 750 sitios dónde [sic] cazar, además de poseer seis de las especies más preciadas para esta actividad como el venado cola blanca, paloma alas blancas, gato montés, jabalís, coyotes y armadillos”.[24]



No resulta casual, entonces, que con toda impunidad el Estado solape las travesuras del “Niño Verde”, que van desde falsedad de declaraciones ante la autoridad hasta el homicidio de la joven búlgara Galina Chankova Chaneva, ocurrido el 6 de noviembre de 2011 en el departamento 19 C del edificio Emerald Residential Tower & Spa, sito en Cancún. Aunque Jorge Emilio González, el descendiente del patriarca “ecologista”, asegura que el inmueble es propiedad de Elizabeth Díaz Ortiz, esposa de su entonces secretario Rolando Elías Wismayer, “ronda la sospecha sobre la posibilidad de que Díaz Ortiz fuera en realidad prestanombres del jefe de su marido”.[25] Y es que, ¿qué diferencia contundente pueden percibir estos “ecologistas” entre el asesinato de un venado de cola blanca y el asesinato de un veinteañera búlgara?




Los Proxenetas Alevosos del Nacionalcatolicismo,

por sus siglas PAN


Para nadie debería ser una sorpresa la vinculación del movimiento sinarquista con la fundación del Partido Acción Nacional (PAN). Sin embargo, derivado del desprecio sistemático que ha mostrado la Secretaría de Educación Pública (SEP) por el saber histórico y de la escasa crítica de los historiadores sobre la enseñanza de la historia en este desmemoriado país, estimo prudente hacer algunos apuntes generales.



El PAN fue fundado en 1939 por iniciativa de Manuel Gómez Morín, quien había sido rector de la Universidad Nacional de México entre 1933 y 1934 -justamente cuando se desarrollaban los conflictos por la obtención de la autonomía universitaria-, como un partido político de oposición “sustentado ideológicamente en una serie de principios inspirados tanto en la doctrina social de la Iglesia católica, como en el liberalismo político”.[26] Los miembros de la reciente fundación provenían de las asociaciones cívico-religiosas que se habían conformado durante el conflicto armado conocido historiográficamente como la Guerra de Cristeros o la Cristiada (1926-1929) y de otros colectivos similares que se consolidaron durante la década de 1930. Los cristeros se levantaron en armas para oponerse a las disposiciones que en materia religiosa y educativa estaban asentadas en la Constitución de 1917, reclutando partidarios mediante la Liga Defensora de la Libertad Religiosa creada en 1925, la Unión Nacional de Estudiantes Católicos (UNEC) y la Confederación Nacional de Estudiantes Católicos de México (CNECM), fundadas un año después. Más adelante, los católicos combatientes se concentraron en la Asociación Católica de Jóvenes Mexicanos (ACJM) promovida por el jesuita Bernardo Bergoend, organización que después cambió su nombre por el de Acción Católica Mexicana (ACM).[27] Y así podríamos seguir, pero el tiempo apremia.[28]



Dos años antes de la fundación del PAN, en 1937, se originó en la ciudad de León (Guanajuato) el movimiento sinarquista. Inspirados en el nazismo alemán y el fascismo italiano, los sinarquistas “adoptaron uniformes, saludos y principios de organización y disciplina” de aquellos sistemas totalitarios y pregonaban “la subordinación del Estado a la Iglesia Católica”.[29] El dirigente histórico más destacado de Unión Nacional Sinarquista (UNS) fue el michoacano Salvador Abascal Infante, padre de Carlos Abascal Carranza, quien ocupó la Secretaría del Trabajo y Previsión Social durante el gobierno foxista para sustituir en 2005 a Santiago Creel en la Secretaría de Gobernación. No hay que olvidar que Carlos Abascal promovió los contratos de empleos temporales con la reforma a la Ley Federal del Trabajo mejor conocida como “Ley Abascal”; que en 2001 protagonizó el escándalo por el despido de la profesora Georgina Rábago, luego de ésta recomendó la lectura de Aura de Carlos Fuentes al grupo escolar al que pertenecía su hija; y que, como heredero fiel de los principios ultraconservadores de su padre, se posicionó contra la despenalización del aborto en la ciudad de México en 2007. La Universidad Anahuac, perteneciente a la congregación de los Legionarios de Cristo fundada por el drogadicto y violador de menores Marcial Maciel, premió al vástago del principal representante del sinarquismo mexicano con el Doctorado Honoris Causa pocos días antes de su muerte, en 2008.



Pues bien, aunque la mayoría de los historiadores han preferido omitir la investigación sobre los vínculos entre el sinarquismo y el panismo durante la primera mitad del siglo XX y su trascendencia hasta nuestros días, sabemos que “en Acción Nacional un buen grupo de los jóvenes que contribuyeron a su fundación venían de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos (UNEC), agrupación dirigida por jesuitas [y] de la ACJM de la ciudad de México. Desaparecida la UNEC, fue Acción Católica la que continuó contribuyendo con sus miembros al Partido”. Y que “la zona de influencia del sinarquismo coincide con la que fue la región cristera”. La diferencia entre los principios de la UNS y del PAN es meramente retórica: el sinarquismo “se declara abiertamente confesional, formado por católicos militantes, mientras que el segundo se define como una organización laica, pero integrada por una abrumadora mayoría de católicos”.[30] La historia de Carlos Abascal Carranza sólo es una muestra difusa de los fundamentos compartidos hasta el día de hoy por ambas instituciones. Y también esboza la capital importancia de las congregaciones religiosas dedicadas a la educación en la conformación de la élite del nacionalcatolicismo mexicano, por medio de “prestigiosos” centros universitarios como la Universidad Iberoamericana, la Universidad Anáhuac, el Instituto Cumbres, la Universidad del Mayab, el Instituto de Estudios Superiores de Tamaulipas, el Instituto Irlandés, el Instituto Oxford y la Universidad Jesuita de Guadalajara (ITESO), por mencionar algunos. Aquí, algo sobre lo que promueven quienes se asumen como sinarquistas en la actualidad:



No es casual, entonces, que en 1999 las autoridades de la Universidad Iberoamericana se hayan prestado al simulacro académico con el que Vicente Fox Quesada se tituló como licenciado en Administración de Empresas, solamente 35 años después de haber concluido los créditos universitarios. Para curarse en salud, los jesuitas de la Ibero enviaron el siguiente mensaje: “Algunos periodistas cuestionaron acerca de la legalidad del proceso de titulación [del entonces gobernador de Guanajuato y precandidato presidencial por el PAN], debido a que días antes al examen el periódico La Buhardilla de la Universidad, manejó una serie de imprecisiones que más sirvieron para confundir a la opinión pública y a los mismos medios, que para cumplir con una labor informativa. Al respecto, vale la pena aclarar que el proceso de titulación de Vicente Fox se dio dentro del marco legal universitario y de acuerdo con el Reglamento de Estudios de Licenciatura vigente (RGI)”.[31]



Sin conocer tal reglamento –y sin tener la intención de indagar sobre tan insólita cuestión-, el evento me sugiere dos hipótesis: (1) El reglamento de estudios que regulaba las condiciones de titulación durante la década de 1960 seguía vigente en 1999, lo que evidencia que los regentes de la institución suponen que los universitarios de entonces son iguales a los de ahora. Pero, si el reglamento no cambió, ¿tampoco habían cambiado las cuotas que la Ibero entonces cobraba por estos servicios académicos?. Imposible. ¡En los 60’s no había “nuevos” pesos y tampoco existían los euros!; (2) En la Ibero –a diferencia de la mayoría de universidades mexicanas- un pasante con rezago de titulación de 35 años no está nunca obligado a volver a cursar al menos el 20% de la matrícula curricular, cuestión ésta que indica que en esta jesuítica institución se gradúa gente que aprende teorías de la época de mis padres para aplicarlos al mundo del siglo XXI. En fin, los jesuitas pueden tanto como el papa, gracias a su voto de obediencia directa al pontífice. ¿Qué podemos cuestionarles?



Lo que sí parece haber cambiado en el ambiente estudiantil de estos centros universitarios confesionales es la estructura arquitectónica. Ricardo Raphael escribe que “en la Universidad Anáhuac del Norte, de los Legionarios de Cristo, y en la Universidad Iberoamericana, de los jesuitas, existen respectivamente zonas para el estacionamiento de los vehículos ocupados por el personal de seguridad que acude todos los días a cuidar a un número creciente de estudiantes. Ahí abundan las camionetas Ford Expedition Eddi Bauer, de ocho cilindros, y Chevy Suburban de Chevrolet, cuyo valor ronda entre los seiscientos mil y los ochocientos mil pesos. Dentro de cada una de ellas viajan hombres de complexión grande, casi siempre vestidos con traje obscuro y que portan armas amenazantes como pistolas y metralletas, las cuales, salvo excepciones, son para uso exclusivo del Ejército”.[32] En el caso de los guaruras que protegen a los adolescentes matriculados en los bachilleratos de este nivel –y que son, en realidad, clubes sociales-, “además de encargase del transporte, cargan con la mochila del pobre muchacho fatigado por tanto libro que debe introducir en los salones de clase. Al menos 1 de cada 3 menores de edad que asisten a las escuelas privadas más prestigiosas de la ciudad de México cuentan con un adulto a su servicio todas las horas hábiles del día”.[33] Usos y costumbres de una élite exhibicionista que mantiene sus excentricidades succionando los haberes de los contribuyentes. Peccata minuta, pues.



No me extenderé más sobre las raíces de la secta política blanquiazul pues quiero suponer que asuntos como la injerencia de Fox en el proceso electorero del 2006; la tragedia de los mineros de Pasta de Conchos; los desvíos de recursos perpetrados por la camada de Martha Sahagún; las dádivas económicas que los gobiernos federal y estatal panista otorgaron -y otorgan- a la tratante de menores Rosa Verduzco en Zamora, Michoacán; el método genocida disfrazado de “guerra contra el narco” impuesto por Felipe Calderón como vía de legitimación electoral; los montajes televisivos de impartición de justicia producidos por el asesino de Genaro García Luna, entre muchos otros, aún pueblan la memoria del lector. De no ser el caso, lo invito a sacudirse su apatía y a involucrarse responsablemente en la re-evolución de su propia conciencia.



Para cerrar, quisiera exponer dos ideas más. La primera está relacionada con la historia del genocidio en México; la segunda, con lo lejos que están los ciudadanos que apoyan al PAN –y en general, a toda la clase política- de vivir como sus representantes. El genocidio es, según el jurista polaco Raphaël Lemkin quien acuñó el término a mediados del siglo XX, “un plan coordinado de diferentes acciones que pretende la destrucción de las bases esenciales de la vida de los grupos nacionales con el fin de aniquilarlos. Los objetivos de tal plan serían la desintegración de las instituciones políticas y sociales, de la cultura, de la lengua, de los sentimientos nacionales, y la destrucción de la seguridad personal, la libertad, la salud, la dignidad, e incluso las vidas de los individuos pertenecientes a tales grupos”.[34] Ante tal definición, salta a la vista que México es un país fundado por el histórico genocidio de indígenas perpetrado por los monarcas de los reinos de Castilla y Aragón entre el siglo XVI y el siglo XIX. Esta práctica de colonización por exterminio ha sido sistemáticamente reproducida por los patriotas mexicanos que han ostentado el poder político y económico. Es cierto que el PRI es una institución genocida pero, sin disculpar ni escatimar la gravedad de lo ocurrido en Tlatelolco, en Atenco, en Acteal, en Aguas Blancas, y en otras masacres ejecutadas por medio de la fuerza militar, aquí me interesa plantear lo que Felipe Calderón Hinojosa representa en la historia del genocidio en México.



El siglo XXI mexicano se ha caracterizado por la difusión y concientización de lo que son los Derechos Humanos y por la denuncia formal y organizada de las múltiples formas en que el Estado los ha violado casi disciplinariamente. Es en este contexto donde hemos de situar la promesa del presidente de la “transición”, Vicente Fox, de recuperar la memoria histórica de los crímenes priístas para impartir justicia. No sólo nada se hizo. El guanajuatense traidor y mentiroso promovió desde la presidencia a su sucesor y orquestó el fraude electoral de 2006 para que el también panista Felipe Calderón, se erigiera en el representante de la nación.



Durante la campaña electoral, Calderón jamás se refirió al proyecto de enfrentar a los narcotraficantes sacando al ejército de los batallones (como tampoco Peña Nieto habló de reformas estructurales), pero en la primera oportunidad se engalanó con el uniforme militar y nos anunció que México iniciaría la guerra contra el narco. Las consecuencias deberían ser de todos sabidas. El narcosistema quedó fortalecido porque esa guerra nunca fue contra los narcotraficantes. La guerra calderonista fue, en realidad, un siniestro plan para desarticular la oposición política; para desplazar a pueblos enteros, habida cuenta de las riquezas naturales de sus tierras; para vender los recursos nacionales al mejor postor y para desaparecer y asesinar mexicanos. Esto, estimado lector, se llama genocidio. Felipe Calderón fue un presidente genocida.



Y si hay alguien –que los hay y son muchos- que quiera polemizar sobre la cuestión, quisiera recordarle que el mismo Calderón realizó un singular acto para disipar las dudas sobre su condición de presidente genocida: los sobrevivientes de la masacre de Acteal que en 2012 exigieron a la Corte Internacional un juicio político contra Ernesto Zedillo, no pudieron continuar con el proceso penal debido a que éste obtuvo del Departamento de Estado de los Estados Unidos una carta de inmunidad diplomática (¿?) por mediación de Felipe Calderón.[35] Este enano alcohólico no sólo cometió genocidio durante su gestión presidencial sino que ahora es cómplice del histórico genocidio de Acteal. ¿Así o más claro?



Esta observación me sirve para introducir la última idea. Quienes ocupan un cargo público son, supuestamente, representantes de los ciudadanos y su trabajo es servirles. Supongo que no es necesario explayarme sobre lo ficcional que resulta esta idea cuando la teoría se traslada al mundo práctico. Y aquí, entonces, cabe preguntarnos: ¿Cuáles son los proyectos que comparte el ciudadano de a pie con su “representante” político? Quien me representa, ¿vive como yo y como la mayoría de los mexicanos? ¿El “trabajo” del político al que le confié mi voto, representa mi trabajo y mi esfuerzo? ¿Ese político, al que yo le hago propaganda, actúa como lo haría yo si estuviese en un cargo público? Si usted ha contestado afirmativamente, es momento de que acepte su calidad de timador, asesino, ignorante, déspota, racista e inhumano. Si su respuesta es negativa, continúe leyendo.



Referí antes sobre la existencia de estacionamientos universitarios dispuestos para la servidumbre de la élite del nacionalcatolicismo. Pues fíjese usted lo que hace unos días me encontré en el “estacionamiento” –que es la calle que bordea al edificio- de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM: un coche casi destartalado con indicios de haber sido en algún momento un Volkswagen Caribe, con placas del Estado de México, que sirve como vehículo promotor del Partido Acción Nacional. Una bonita muestra de nuestra esquizoide sociedad.



Los Priístas Renegados y Descontentos, por sus siglas PRD

¡Acúsome, paciente lector, de haraganería y vagancia! ¡Acúsome de holgazanería y desgana! ¡Acúsome yo, pecadora sin remedio, de que en esta sección poco de narraciones históricas encontrarás… Pero, al final, bien que lo agradecerás! Porque intentar aquí siquiera garabatear algo sobre los orígenes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) sería tanto como presumir las cualidades de la pintora que nunca seré.



Resulta irónico que un partido político relativamente joven como el PRD, creado en 1989 para (supuestamente) dar cabida a quienes renegaron del totalitarismo priísta y enarbolaron la bandera izada por Cuauhtémoc Cárdenas -en la que se representaba el capital simbólico-mitológico del cardenismo de la primera mitad del siglo XX-, cuente con tan poca sustancia de cuño político mientras se desborda en nombres, clanes, facciones y personajes que convierten la “ofensa a sus principios” en la justificación idónea para conducirse por el mundo, ocultando su verdadero rostro mediante una máscara pueril. Porque la historia del PRD es, si se me permite, la historia del hacinamiento propio de una vecindad popular, en donde todo es de todos hasta que alguien se apropia de lo mío.



“Nada ha hecho mayor daño al PRD y a la izquierda mexicana que la ausencia de discusión, reflexión y de espíritu crítico”,[36] gracias a lo cual el compromiso de esta incipiente izquierda mexicana con las luchas sociales, muy tempranamente se convirtió en retórica populachera. Ya antes esbocé la fragilidad de los compromisos perredistas con la insurgencia zapatista y su pronta disposición para negociar con genocidas de la talla de Ernesto Zedillo, pero si el atento lector quisiera profundizar en las costumbres históricas que regulan la vecindad del PRD lo invito a que consulte los siguientes trabajos: La transición y el pantano. Poder, política y elecciones en el México actual, 1997-2003 de José Luis Tejeda (2004) y, principalmente, Fisiones y fusiones, divorcios y reconciliaciones: La dirigencia del Partido de la Revolución Democrática (PRD) 1989-2004 de Víctor Hugo Martínez González (2005).



Pues bien, ni tarde ni perezosa, esa retórica populachera se transfiguró en el modus vivendi de los exiliados del PRI: prometer, hablar bonito, bajito y al oído y utilizar el lenguaje picaresco y coloquial del mexicano promedio, ha resultado ser un cómodo “trabajo” que se paga con nuestros impuestos. Alguien podrá considerar que entre tanto trampantojo político, éste resulta ser el menos tramposo de los trampantojos… ¡si nomás son palabritas, hombre! Pues esas “inocentes” palabritas han originado algunas aberraciones culturales: (1) Que el mexicano promedio asuma que la condición de la militancia “izquierdista” es la misma que la de un papagayo que no para de emitir molestas voces, aturdiendo al mismísimo Buda; (2) Que, derivado del punto anterior, en este doliente país, al que pretende debatir seria y críticamente sobre el estado del Estado, inmediatamente se le anula colocándole la etiqueta de “izquierdozo”, “rojillo”, “marxista chic”, “revoltoso”, “busca pleitos” o “rebelde sin causa”; (3) Que, para otros, su mera identificación discursiva con la “izquierda mexicana” los coloca en el lugar de los próceres anónimos de la patria y gastan sus días sufriendo religiosamente el martirio que les propinan quienes dudan del santoral patriótico; (4) Que en México, la izquierda sólo ha servido para dividir y si no, preguntémoselo a AMLO, que ha saltado de la derecha tabasqueña (Tabasco: cuna de Tomás Garrido Canabal. Si no sabe nada de éste, consulte mínimamente la Wikipedia), a la izquierda capitalina (donde ahora gobierna el represor perredista Miguel Ángel Mancera) y, recientemente, se ha volcado en la construcción de una morenaza ultraizquierdista; y (5) Que lo que sostiene el inocente y encantador cantinfleo de los miembros del PRD es su primogenitura priísta. Me detendré en esta última consideración.



Ante la desgastada figura de Cuauhtémoc Cárdenas, el PRD reviró su patética situación con la espectacular promoción de Andrés Manuel López Obrador. En el año 2000, cuando éste logró ocupar la gubernatura del Distrito Federal, el PRD parecía ser la “verdadera” oposición al presidencialismo panista. Pero, como anécdota al martirologio perredista, en 2006 se cometió un fraude electoral de dimensiones semejantes a las de 1988. Y fue entonces cuando, al interior del PRD, se comienzaron a ventilar públicamente las costumbres poco armoniosas que habían caracterizado la convivencia de los cohabitantes de la vecindad perredista desde sus orígenes. AMLO le había servido al PRD como pantalla. Su figura representaba la unificación de los históricos grupúsculos formados en torno a “la política de oposición”. Tras el descalabro de 2006, la marca AMLO inició su debacle, aunque faltarían seis años más para que la relación simbólica PRD-AMLO tocara fondo.



Cotilleos, corruptelas, traiciones y “Juanitos” fueron el síntoma de la genética enfermedad del partido, impresa en su ADN priísta. Pensábamos entonces que la enfermedad era gravísima pero, iluminados por un rayito de esperanza, entendimos que el padecimiento no era crónico ni mortal. Nos equivocamos. El gen maldito es inextirpable. La prueba probada y comprobada –valga la expresión- de la patológica constitución del PRD la padecemos con rabia, con dolor pero, sobre todo, con dignidad: Ayotzinapa. Y AMLO, como marca registrada del PRD, también debe ser culpado por haber promovido políticamente a Ángel Aguirre para la gubernatura de Guerrero y a José Luis Abarca como alcalde de Iguala. Porque, como la figura carismática del PRD –y ahora de MORENA-, la mucha o poca relación política de AMLO con estos dos genocidas resulta menos relevante que la dimensión simbólica que alcanzaron los abrazos, las fotos y los aplausos con los que autorizó a estos asesinos.



El líder carismático deviene en autoridad, que no es lo mismo que poder. El poder se ejerce desde la dominación mientras que la autoridad se gana con el tiempo, con la historia. El poder implica la sujeción forzada de Uno sobre Otro. La autoridad, en cambio, no se consigue con la fuerza, sino con el reconocimiento que el Otro le otorga al Uno y ese reconocimiento se construye mediante el recuento de las acciones que el Uno ha realizado durante su vida y que son valiosas para el Otro. De ahí que AMLO, al menos desde el año 2000, dejó de ser un individuo para convertirse en la autoridad del PRD. Simbólicamente, si se tiene a alguien como autoridad es porque aquel que lo autoriza considera que existe un acuerdo implícito de mutua confianza. Por lo tanto, si la persona que yo he reconocido como autoridad, autoriza a su vez a unos asesinos como sus pares, estamos ante una situación de engaño, de simulación, de deshonestidad y de traición. Y la ignorancia nunca justifica ni el engaño, ni la simulación, ni la deshonestidad y, mucho menos, la traición.



El cinismo de perredistas y ex perredistas no termina aquí. Debería no sólo sorprender sino indignar grandemente que la campaña del PRD para estos comicios esté sustentada, entre otros delirios, en exhibir mañosamente el número de desaparecidos y asesinatos en México. Y hay más. Apenas el 6 de mayo de 2015 el Comité Ejecutivo Nacional del PRD presentó un “informe” –que convendría llamar panfleto expiatorio, tanto por su contenido como por la informalidad que manifiesta su presentación: no hay membrete, no hay citas, no hay más que paja- titulado Contribuciones al estudio y combate del fenómeno de la captura del Estado por parte de bandas de la delincuencia organizada, a la luz de la tragedia de Iguala.[37] El texto, mal redactado e inconsistente discursiva y políticamente, está compuesto por párrafos plagados de indolencia, descaro, cínica irresponsabilidad e inculpación:



… el país y la opinión pública internacional tienen derecho a conocer las circunstancias y motivos por los que José Luis Abarca fue postulado por el PRD a la presidencia municipal de Iguala –en alianza con otros dos partidos: el Partido del Trabajo y el Movimiento Ciudadano- a pesar de que entonces no era miembro ni simpatizante –al menos declarado- de dicho partido y de ninguno de los otros dos que integraron la coalición. La gravedad de la represión policiaca desatada en Iguala la noche del 26 de septiembre del año de 2014 y la madrugada del siguiente día, adquiere una significación política específica en tanto que el jefe de la policía, de conformidad con la Constitución del país y con la de Guerrero era justamente el presidente municipal, José Luis Abarca, postulado por el Partido de la Revolución Democrática. El acontecimiento, por tanto, no forma parte de la normalidad política nacional en la cual las autoridades procedentes del Partido Revolucionario Institucional suelen representar intereses de mafias delincuenciales, tanto dentro de la esfera propiamente pública como de aquellas vinculadas con el narcotráfico y otros delitos asociados. En Iguala, municipio gobernado entonces por el PRD, la acción de la policía arrojó un saldo inusual: siete personas asesinadas presuntamente por los agentes policiacos y 43 desapariciones forzadas a manos de los mismos policías municipales. La presunta entrega de los 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa a la policía municipal de Cocula, municipio gobernado por el Partido Revolucionario Institucional, no cambiaría la naturaleza criminal de los actos emprendidos por parte de los agentes policiacos de Iguala pero desvelaría una circunstancia especial que podría consistir en una relación estrecha, no institucional, entre los mandos policíacos de ambos municipios y al menos de una parte de los efectivos de la tropa.



… este informe no podría aspirar a cerrar la discusión sobre Iguala, tanto en lo que toca a la candidatura de José Luis Abarca y su campaña electoral como al desempeño del gobierno municipal. En especial, el porqué [sic] y el cómo de la designación de Abarca son datos que se ubican dentro del gran conjunto de elementos que componen la crisis del poder político en México…



Con posterioridad a los trágicos hechos de Iguala algunos medios de comunicación dijeron que Abarca había comprado su candidatura por dos millones de pesos. Resulta imposible para esta Comisión esclarecer tal dicho pero todo indica que la especie [sic] nunca antes había sido materia de rumor político en la entidad. Por su cuenta, Abarca negó tajantemente ante esta Comisión que hubiera entregado dos millones o cualquier otra cantidad de dinero a cambio de su candidatura. En cuanto al programa que el partido hubiera negociado con el candidato, las indagatorias que al respecto realizó la Comisión arrojan el resultado de que ningún programa político fue elaborado por el PRD para las elecciones de [sic] ayuntamiento de Iguala. Ha declarado a la Comisión el mismo Sebastián de la Rosa: ‘aunque se oiga vergonzoso, en este partido –y yo soy de este partido- de lo que menos hablas con los candidatos es de su plan de gobierno. Ese municipio (Iguala) tiene un problema, se pierde en una, se gana en otra; no lo gobernábamos, lo gobernaba el PRI; queríamos recuperarlo y en mi lógica también estaba recuperar el municipio, entonces estaba buscando a alguien que pudiera darnos esa certeza de que ganáramos, esa es la verdad, para qué poner cosas aquí que no sucedieron’.



Un elemento que deber ser destacado es que en la mesa de consensos o también llamada de candidaturas no había, al menos físicamente, ningún dirigente político que no fuera de Guerrero, por lo que ha resultado imposible para esta Comisión indagar sobre la injerencia personal de dirigentes nacionales en la postulación de José Luis Abarca. Los dirigentes nacionales entrevistados por esta Comisión han negado cualquier participación y los dirigentes locales han corroborado tales dichos, con la excepción ya mencionada de la consulta realizada por Jesús Zambrano al secretario de Gobernación, Alejandro Poiré. Esta situación tiene relevancia al poner de manifiesto el desapego de la dirección nacional a las postulaciones, entre ellas las de candidatos externos, para cargos importantes de carácter local.



En cuanto a la campaña de Abarca, ésta fue relativamente austera, es decir, no se produjo ningún acontecimiento inusitado ni se tiene registro visual de gastos exagerados. Según ha declarado a esta Comisión, Abarca costeó totalmente la campaña con su propio dinero y el partido no hizo aportaciones, sin embargo, él se negó a precisar la cantidad de dinero gastada, lo cual de cualquier manera, de ser cierto, señala algo por entero anómalo como es que un partido político no realice en absoluto gastos de campaña, y también, posiblemente, una conducta ilegal al rebasarse la aportación personal permitida.



La arbitrariedad de la policía de Iguala es considerada por parte de la mayoría de políticos que fueron entrevistados por esta comisión como algo dentro de la normalidad en Guerrero y en México. En cuanto a quien fuera secretario de Seguridad Pública de Iguala, Felipe Flores, actualmente prófugo, no se le considera una persona especialmente arbitraria o autoritaria. Algunos relatan que en general tenía buen trato. En cuanto a su denunciado nexo con el grupo delincuencial Guerreros Unidos, el silencio es total.



Los dos proyectos principales de José Luis Abarca en su desempeño como presidente municipal fueron arreglar el centro de la ciudad y saldar la deuda de casi 98 millones de pesos dejada por el anterior Ayuntamiento. Ambas cosas se llevaron a cabo en parte con recursos federales. Un segmento de los 67 millones del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (Ramo XXIII), destinada a construir infraestructura donde ésta no existe, se invirtieron en la mayor de rehabilitación del Centro [sic] de Iguala.



… Es claro que la búsqueda de los estudiantes no iba a estar a cargo de quienes los habían detenido pero, ¿las demás autoridades de seguridad? [sic].



En síntesis, estamos frente a una versión de la PGR que, en lugar de clarificar y explicar, tiende a ocultar y confundir […] El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, no ha presentado ningún informe sobre la intervención de fuerzas federales en los sucesos de Iguala, no ha comparecido ante ninguna cámara del Congreso a efecto de exponer lo que hizo y lo que dejó de hacer el gobierno federal cuando se desataron los hechos de violencia […] Todas estas son obligaciones gubernamentales incumplidas.



… Según la Constitución federal, los gobernadores pueden puede [sic] dar órdenes a las policías municipales cuando, a su juicio, surjan casos de fuerza mayor o cuando haya alteración grave del orden público. Aquí surge de nuevo la pregunta hecha con motivo de la intervención de las fuerzas federales: ¿quién tenía que encargase de buscar a los 43 estudiantes desaparecidos?.



Y, aún así, hay ciudadanos que prometen votarlos y otros que se lo están pensando. La clase política es la clase más ignorante de este país. Los “políticos” mexicanos no saben nada, no les interesa saber, y ante los cuestionamientos, responden cínicamente con basura discursiva que, al menos a mí, me indigna profundamente.




La Marca Oficial de los Retrógrados Especuladores Nacionales,

por su acrónimo MORENA

Me ocuparé aquí de un solo aspecto. Uno sólo, pero muy preocupante. El análisis del slogan de la campaña electorera del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA): “AMLO es Morena”.



Ya expuse, aunque muy someramente, el asunto sobre la potencia simbólica que detenta la persona de Andrés Manuel López Obrador y la vinculación de ese simbolismo con su transmutación en autoridad, gracias al reconocimiento popular. Estos factores son determinantes para entender la consolidación institucional de la marca AMLO en un siglo XXI que produce compulsivamente identidades ficticias por medio de un “simple” e “inocente” ícono.



En el argot mercadotécnico se utiliza la voz branding para referir el proceso por el cual un ícono, construido estratégicamente, es convertido en marca. Al respecto, Lucas Conley apunta que “más que el marketing, la publicidad o el posicionamiento, el branding es una ideología de síntesis, una fácil reducción lo bastante maleable para que pueda regir todas las facetas de la empresa actual. En nombre de la marca, se puede defender la validez de cualquier idea, y a cualquier chiflado se le puede conceder el estatus de gurú. Y cuando el charlatán llega a la ciudad pregonando con entusiasmo el señuelo de sus tónicos y bálsamos, los ansiosos ejecutivos se ponen en cola, con sus subalternos en perfecta formación, atentos y obedientes a sus órdenes […] Hoy las marca deben tener un olor, un sabor y un sonido. Hay que poner marca a las voces, las actitudes y los ‘procesos’. Lo que antes se componía de productos y servicios, hoy se constituye cada vez más sobre algo intangible y nebuloso. Lo que antes era una marca, ahora es una Marca”.[38]



Desmenucemos la idea. El ícono deviene en marca cuando contiene “una ideología de síntesis”. El concepto de ideología implica, de acuerdo con Slavoj Žižek, “el falso reconocimiento de sus propios presupuestos, de sus propias condiciones efectivas, una distancia, una divergencia entre la llamada realidad social y nuestra representación distorsionada”, de ahí que el análisis de la ideología radica en la capacidad de “ver cómo la realidad no puede reproducirse sin esta llamada mistificación ideológica. La máscara no encubre simplemente el estado real de cosas; la distorsión ideológica está inscrita en su esencia misma”.[39] En suma, la ideología es la construcción de la representación que un sujeto hace de sí mismo, de donde se sigue que la ideología determina la forma en que percibimos nuestro entorno, nuestra historia, nuestra (falsa) realidad y la ubicación en la que representativamente nos colocamos en estas diferentes especies de espacios. Todos los nacionalismos, por ejemplo, son ideologías.



La fórmula con la que opera pragmáticamente la ideología de síntesis es, entonces, la reducción de un complejo constructo simbólico contenida en un ícono. Y así, el ícono se convierte en marca. El poder de la marca radica en la identificación simbólica de mi Yo con un abstracto y de esta identificación ideológica resulta que “se puede defender la validez de cualquier idea, y a cualquier chiflado se le puede conceder el estatus de gurú”.



La marca se trasfigura en Marca cuando la ideología que la sustenta tiene “un olor, un sabor y un sonido”, es decir, cuando al ícono convertido en marca se le dota de cuerpo. La marca es un objeto. La Marca es la metamorfosis del objeto-marca en sujeto. De tal modo que una Marca no sólo representa una ideología determinada sino que representa las actitudes, las expectativas, los comportamientos y las conductas que han de definir la identidad y la humanidad de quien la hace suya.



Como autoridad, ALMO representa afinidades compartidas y acuerdos mutuos. Como marca del PRD, este sujeto fue el sello de honestidad representativo de la izquierda mexicana. El slogan “AMLO es Morena” evidencia el proceso por el que la marca AMLO se ha convertido en Marca. Porque “AMLO es Morena” significa que el olor, el sonido, las esperanzas y las expectativas que caracterizan a un partido político llamado Morena están concentrados en el cuerpo físico de un hombre llamado Andrés Manuel López Obrador. El hombre devino en institución. AMLO es Morena, así como Jesús de Nazaret es la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Para el lector crítico y sagaz, no hay engaño. Para el individuo acrítico, esta exposición es parte de un “compló” que la mafia en el poder ha orquestado alrededor de la carismática figura de “El Peje”: si el slogan “Soy totalmente Palacio” no produce escozores –dirán éstos sujetos-, ¿cuál es la necesidad de buscarle el sentido “conspiranoico” a la inocente frasecita “AMLO es Morena”?



Centrémonos entonces en algunas actitudes de este hombre-ideología-Marca-institución que es Andrés Manuel López Obrador y, por extensión, Morena. Como buen priísta de clóset, López Obrador conserva el gen del totalitarismo. AMLO no es –por ahora- el Estado, pero ya logró ser, al menos, Morena. Y frente a la grave crisis humanitaria que se vive en el país, no sólo no se ha disculpado por el apadrinamiento que le confirió a los asesinos Aguirre y Abarca. Su argumento es, algo así como “yo no sé, yo no supe y supongo que jamás sabré porque los complots se caracterizan por su secrecía”. Pero más grave resulta que, ofreciéndose al elector como la única opción “verdadera” para contener los ríos de sangre que corren en este impune país, el mesías todopoderoso haya condicionado su promesa (¡condicionar una promesa!: metáfora sobre metáfora) de justicia para los padres y las madres de los normalistas desaparecidos a los votos que el pueblo guerrerense le otorgue a su candidato.[40] López Obrador, como toda la clase política mexicana, no se asume como servidor del pueblo, se asume como un ente omnipotente y omnipresente que condiciona la ética de la empatía, al vulgar y fraudulento acto de depositar un papel en una urna. Y que conste que, a pesar de que en esta farsa electoral él no “compite”, su figura es expuesta por todo el país utilizando, nuevamente, su cuerpo físico para apradrinar a sus candidatos mediante un abrazo fraternal.



Con comportamientos como éstos, empapados de promesas al aire, el hombre-ideología-Marca-institución está dividiendo al país en nombre de la esperanza. Porque la gente que lo apoya, que se asume de “izquierda” y que también está rabiosamente indignada por Tlatlaya, Ayotzinapa, San Quintín… está condenada a la esquizofrenia al sumarse a la causa de los normalistas de Ayotzinapa, siempre que nadie cuestione su fiel devoción al pejismo. Y esta esquizofrenia, esta escisión estructural de la propia humanidad, es como un cáncer terminal apenas diagnosticado. Los morenos son sujetos ideologizados y su identidad como ciudadanos mexicanos se reduce a la Marca AMLO. La falsa conciencia con la que han estructurado su mesianismo se ha esparcido por el cuerpo social mediante una silenciosa, pero mortífera, metástasis. López Obrador tampoco los representa porque –a excepción de quienes padecen los delirios de grandeza, que los hay- dudo mucho que los sujetos que integran las bases de Morena se asuman como Marcas, tal y como lo hace su líder.



El lector podría argumentar que resulta totalmente incoherente y hasta mañoso este análisis semiótico de “AMLO es Morena”, porque el “cambio verdadero” que promueve el líder de esta carismática fraternidad es apoyado por “grandes” y “prestigiosos” académicos e intelectuales comprometidos con el bienestar del pueblo mexicano. Ante tal disertación respondo muy brevemente. Primero: los “grandes” y “prestigiosos” intelectuales mexicanos que militan en Morena lo hacen porque sus conservadoras luces de izquierda no son más que un simulacro discursivo de resistencia. Es imposible re-evolucionar estructuralmente el sistema político mexicano con las acciones y las actitudes que han posibilitado su origen, su consolidación y su putrefacción. Segundo: para quien aún no lo sepa, los usos y costumbres que regulan la academia mexicana son una fiel reproducción de las prácticas mañosas, tramposas y ruines gubernamentales. Tercero: en este país, la grandeza y el prestigio se miden en exposición mediática, muy pocas veces estos adjetivos están vinculados con la coherencia, el trabajo y la honestidad, por lo que habría que cuestionar la calidad ética y profesional de esos sabiondos. Cuarto: si alguien se asume como un intelectual humanista y es incapaz de analizar más allá de lo evidente debería echar al fuego los papelitos que lo certifican como tal, siquiera por vergüenza.



¿Por qué AMLO y los suyos defienden la vía “democrática” en un país donde no hay derecho, no hay obligación y no hay vida que se respete? Simple: porque la partidocracia es un negocio empresarial en el que sus miembros podrán no ganar pero nunca perderán.



Espero que, a la luz de lo escrito hasta aquí, se pueda leer con “otros ojos” este cantinfleador "¡Lo advertimos!":



Partidocracia: el sistema de sectas y castas


No me detendré en discurrir sobre las cualidades de los partidos satélites porque, en la práctica, son franquicias de los partidos más poderosos. Sin embargo, me gustaría aprovechar este espacio para lanzar algunas ideas que hagan las veces de conclusión. Como he demostrado, en México los cargos públicos se heredan como si de una monarquía se tratase. La meritocracia es incompatible con los regímenes monárquicos porque, a falta de sangre azul que legitime la sucesión, el sistema ofrece la modalidad del compadrazgo. Hay, entonces, un blindaje discrecionalmente armado que impide que nosotros –los que sostenemos económicamente al sistema partidocrático y genocida- participemos del México que ellos gozan. Pero, aún así, se les vota. ¿Qué pasa? ¿Somos imbéciles? ¿Somos inocentemente crédulos? No. Simplemente es que, al votarles, SOMOS CÓMPLICES DEL SISTEMA GENOCIDA.



Y para quien ya esté alzando la voz con el “Y si no votas, también”, le expondré aquí un simple ejemplo que evidencia la abismal diferencia entre votar y no votar. Imagine usted, conciente lector, que el 7 de junio los lugares destinados para la colocación de urnas se encuentran como un Vips en martes a la una de la madrugada: limpio, ordenado, tranquilo y casi vacío. ¿Cómo podrán orquestar nuevamente un fraude electoral si apenas se perciben unos cuantos papelitos en las urnas? ¿A quíen golpearían y asesinarían si todos nos quedáramos ese día en casa? Incluso podríamos documentar nuestra indignación aportando material audiovisual del fraudulento circo que han montado y que se ha quedado sin espectadores. Dejémosles muy claro que ya no les creemos, que no participaremos más en el espectacular circo de estos animales. Y, para los que pregunten “Ajá, y ¿luego qué?”, respondo: Soy historiadora, no profetisa. Pero creo que vale la pena intentarlo y, en el intento, manifestar nuestro apoyo a la lucha de Ayotzinapa del ABC, de San Quintín, de las madres que se han quedado sin hijas sólo por su género, de Atenco, de San Bartolo Ameyalco… No votar significaría la cohesión simbólica de todas nuestras luchas.



Mi convicción de no votar no está sustentada en el histórico abstencionismo haragán. ¡No! Siempre he ejercido mi derecho al voto e incluso, en la elección de 2012, me desplacé desde Guanajuato hasta el Distrito Federal solamente para acudir a la casilla que me correspondía.



Pero, fíjese usted bien: en redes sociales circulan videos de “reconocidos” intelectuales que aseguran que en 2012 Peña Nieto ganó gracias al alto abstencionismo electoral. ¿De verdad? O sea, ¿los ciudadanos, por no ir a depositar un papel en una urna, fueron parte de la gran estrategia priísta para llevar a este asesino a Los Pinos? ¿Será entonces que quienes no votaron en 2012 lo hicieron porque eran cómplices de los planes de Televisa, de Monex, del IFE, del TRIFE y de la Suprema Corte de la Nación?



Mexicano, es tiempo de hacerte cargo. No asumas los vulgares discursos de otros -sean quienes sean- y construye tu propia humanidad, sin representantes de pacotilla que sólo representan los intereses de un capitalismo en crisis. Asume tu mayoría de edad y tu poder crítico y constructivo frente a todo lo que te oprime porque, como canta León Benavente, “estamos en la era inteligente” donde “el más cuerdo parece un demente”.





[1] DÍEZ, Juan, “Dilemas y desafíos de la nueva fase del movimiento zapatista” en Intersticios. Revista Sociológica de Pensamiento Crítico, Vol. 3, Núm. 1, 2009, p. 124.


[2] DÍEZ, Juan, “Dilemas y desafíos…”, p. 124.


[3] Sobre el asunto consúltese TREVIÑO-RANGEL, Javier, Policing the Past: Transitional Justice and the Special Prosecutor’s Office in México, 2000-2006, tesis presentada para obtener el grado de Doctor en Filosofía, Londres: London School of Economics and Political Science, 2012.


[4] TOURLIERE, Mathieu, “Audioescándalo en el INE: Lorenzo Córdova se mofa de indígenas” en Proceso, 19 de mayo de 2015, disponible en http://www.proceso.com.mx/?p=404753, última consulta: 19 de mayo de 2015.


[5] Instituto Nacional Electoral, sección “¿Quiénes somos?”, apartado “Visión”, disponible en http://www.ine.mx/archivos3/portal/historico/contenido/Que_es/, última consulta: 19 de mayo de 2015.


[6] Aquí una mínima prueba en el caso de que gente del talante profesional de Pedro Salmerón, quien me hostigó vía Twitter al cuestionar al partido en el que milita y a su líder espiritual, exija pruebas de las máculas Morenas: RINCÓN, Sergio, “Comida, agua, tinacos, autos, pisos, techos: lo que sea por el voto en la Ciudad de México” en SinEmbargo, 16 de mayo de 2015, disponible en http://www.sinembargo.mx/16-05-2015/1345310, última consulta: 19 de mayo de 2015; FERRER, Heriberta, “Morena cambia votos por tortilleros y pollos rostizados” en El Financiero, 13 de mayo de 2015, disponible en http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/morena-cambia-votos-por-tortilleros-y-pollos-rostizados.html#.VVSw4npGihI.twitter, última consulta: 19 de mayo de 2015.


[7] OCAMPO, Sergio y Rubicela MORELOS, “Detiene PF a tres padres de normalistas de Ayotzinapa” en La Jornada, 20 de mayo de 2015, disponible en http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/05/20/detiene-pf-a-tres-padres-de-normalistas-de-ayotzinapa-3379.html, última consulta: 20 de mayo de 2015.


[8] Sobre el desempeño de Graco Ramírez como gobernador morelense, aquí unas notas para abrir la discusión: ROSAGEL, Shaila, “Acusaciones de corrupción e ineficiencia siguen a Graco, mientras Morelos se hunde en la inseguridad” en SinEmbargo, 20 de enero de 2014, disponible en http://www.sinembargo.mx/20-01-2014/877941, última consulta: 20 de mayo de 2015; GONZÁLEZ, Isabel, “Confirma Congreso veracidad de irregularidades financieras de Graco” en Excélsior, 25 de marzo de 2015, disponible en http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/03/25/1015502, última consulta: 20 de mayo de 2015; TONANTZIN, Pedro, “Relevan a comisario de PF que recomendó a templario en Morelos” en Excélsior, 18 de marzo de 2015, disponible en http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/03/18/1014254, última consulta: 20 de mayo de 2015; CCSPJP, “La CMMC denuncia ante la PGR al gobernador Graco Ramírez” en Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, 24 de marzo de 2015, disponible en http://www.seguridadjusticiaypaz.org.mx/sala-de-prensa/1205-la-cmmc-denuncia-ante-la-pgr-al-gobernador-graco-ramirez, última consulta: 20 de mayo de 2015.


[9] Redacción, “Detienen a funcionario del INE por expedir credenciales ilícitas en Edomex” en El Sol de Nayarit, 16 de mayo de 2015, disponible en http://www.elsoldenayarit.mx/politica/34902-detienen-a-funcionario-del-ine-por-expedir-credenciales-ilicitas-en-edomex, última consulta: 19 de mayo de 2015.


[10] HERNÁNDEZ SOTELO, Anel, “La verdad histórica, el Dasein, el trauma y el Estado mexicano. Segunda oda a la estulticia” en Letras del Norte, 15 de marzo de 2015, disponible en https://letrasdelnorte.wordpress.com/2015/03/15/la-verdad-historica-el-dasein-el-trauma-y-el-estado-mexicano/, última consulta: 19 de mayo de 2015.


[11] BEALEY, Frank W., Diccionario de Ciencia Política, Madrid: Istmo, 2003, entrada: “Estados de partido único”, p.163. Aprovecho para advertir que en la entrada hay dos erratas: se dice que el PRI es el Partido de la Revolucionario Independiente y que sus orígenes datan de 1927.


[12] RAPHAEL, Ricardo, Mirreynato. La otra desigualdad, México: Temas de Hoy, 2014, pp.73-75.


[13] ROSAS DUARTE, Alina, “Bours: el apellido dueño de Bachoco, Megacable y las guarderías en Sonora (Infografía)” en RevoluciónTresPuntoCero, 5 de junio de 2014, disponible en http://revoluciontrespuntocero.com/bours-el-apellido-dueno-de-bachoco-megacable-y-las-guarderias-en-sonora-infografia/, última consulta: 19 de mayo de 2015.


[14] Redacción, “Padres de los niños de la Guardería ABC piden no votar por Claudia Pavlovich ni Javier Gándara en Sonora” en Animal Político, 29 de enero de 2015, disponible en http://www.animalpolitico.com/2015/01/padres-de-los-ninos-muertos-en-la-guarderia-abc-aseguran-que-claudia-pavlovich-debe-ser-candidata-la-gobernatura-de-sonora/, última consulta: 19 de mayo de 2015.


[15] Partido Verde Ecologista de México, sección “Historia”, apartado “Misión”, disponible en http://www.partidoverde.org.mx/2016/historia/principios, última consulta: 19 de mayo de 2015.


[16] “Jorge Emilio González Torres: Heredero del descaro” en La Vanguardia, 15 de noviembre de 2011, disponible en http://m.vanguardia.com.mx/jorgeemiliogonzaleztorresherederodeldescaro-1149026.html, última consulta: 20 de mayo de 2015.


[17] “Jorge Emilio González…”, sin paginar.


[18] BECERRA-ACOSTA M., Juan Pablo, “El Verde los González, del antipriismo a socio del tricolor” en Milenio, 30 de abril de 2015, disponible en http://www.milenio.com/politica/Partido_Verde_Ecologista-PVEM-fundacion_partido_verde-Jorge_Gonzalez_Torres_0_509349084.html, última consulta: 20 de mayo de 2015.


[19] BECERRA-ACOSTA M., “El Verde de los…”, sin paginar.


[20] Agencias, “Por ley ‘estúpida’, miles de animales de circos morirán” en Sipse, 21 de marzo de 2015, disponible en http://sipse.com/mexico/animales-de-circo-sacrificio-falta-espacios-conservacion-143106.html, última consulta: 20 de mayo de 2015.


[21] ESPINOSA, Verónica, “Postula el PVEM a un cazador de venados” en Proceso, 10 de abril de 2012, disponible en http://www.proceso.com.mx/?p=303828, última consulta: 20 de mayo de 2015.


[22] ESPINOSA, Verónica, “Renuncia a la cacería candidato postulado por el PVEM” en Proceso, 11 de abril de 2012, disponible en http://www.proceso.com.mx/?p=303954, última consulta: 20 de mayo de 2015.


[23] FROMM, Erich, Anatomía de la destructividad humana, México: Siglo XXI, 2004, p. 142.


[24] Visit Mexico. Secretaría de Turismo, ruta “Actividades”, “Aventura y Naturaleza”, “Caza”, disponible en http://www.visitmexico.com/es/cinegetico-en-mexico, última consulta: 20 de mayo de 2015.


[25] RAPHAEL, Mirreynato…, pp. 69-72.


[26] MARTÍNEZ-VALLE, Adolfo, “Los militantes católicos y el PAN: una historia política, 1939-1962” en Este País, Núm. 102, septiembre 1999, p. 1, disponible en http://estepais.com/inicio/historicos/102/1_propuesta_pan_valle.pdf, última consulta: 20 de mayo de 2015. Para profundizar en el asunto, consúltese LOAEZA, Soledad, El Partido Acción Nacional, la larga marcha, 1939-1994, México: FCE, 1999.


[27] Para conocer la injerencia de los jesuitas en la conformación de estas organizaciones y en la consolidación de la Universidad Iberoamericana recomiendo ESPINOSA, David, Jesuit Student Groups, the Universidad Iberoamericana, & Political Resistance in México 1913-1979, Nuevo México: University of New Mexico Press, 2014.


[28] Sobre las organizaciones de raigambre católico en México, consúltese GONZÁLEZ RUÍZ, Édgar, La sexualidad prohibida. Intolerancia, sexismo y represión, México: Plaza & Janes, 2002.


[29] GONZÁLEZ RUÍZ, Edgar, “Sinarquismo: ‘fanáticos católicos’” en Contralínea, 16 de octubre de 2011, disponible en http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2011/10/16/sinarquismo-fanaticos-catolicos/, última consulta: 20 de mayo de 2015.


[30] RODRÍGUEZ LAPUENTE, Manuel, “El sinarquismo y Acción Nacional: las afinidades conflictivas” en Foro Internacional, Núm. 29, Vol. 3, enero-marzo 1989, pp. 441-442. Para ampliar la información, recomiendo ZERMEÑO, Guillermo y Rubén AGUILAR V., Hacia una reinterpretación del sinarquismo actual, México: UIA, 1988 y HERNÁNDEZ GARCÍA DE LEÓN, Héctor, Historia política del sinarquismo, 1934-1944, México: UIA / Porrúa, 2004.


[31] Universidad Iberoamericana, “Nuestra comunidad”, Núm. 25, 4 de abril de 1999, disponible en http://www.uia.mx/actividades/nuestracom/99/24.htm#BM4, última consulta: 20 de mayo de 2015.


[32] RAPHAEL, Mirreynato…, p. 46.


[33] RAPHAEL, Mirreynato…, p. 47.


[34] Citado en FRIGOLÉ REIXACH, Joan, Cultura y genocidio, Barcelona: Universitat de Barcelona, 2003, p. 8.


[35] Redacción, “Calderón cabildeó inmunidad de Zedillo” en Aristegui Noticias, 10 de septiembre de 2012, disponible en http://aristeguinoticias.com/1009/mexico/calderon-cabildeo-inmunidad-de-zedillo/, última consulta: 21 de mayo de 2015.


[36] TEJEDA, José Luis, La transición y el pantano. Poder, política y elecciones en el México actual, 1997-2003, México: Plaza y Valdés, 2004, p. 256.


[37] Comisión Especial, Contribuciones al estudio y combate del fenómeno de la captura del Estado por parte de bandas de la delincuencia organizada, a la luz de la tragedia de Iguala, Ciudad de México, 6 de mayo de 2015, rubrica “Pablo Gómez, presidente; Octavio Cortés; Pablo Franco”, disponible en http://www.prd.org.mx/portal/documentos/informe_abarca.pdf, última consulta:21 de mayo de 2015.


[38] CONLEY, Lucas, DOM. Desorden Obsesivo por las Marcas, Barcelona: Península, 2010, p. 17


[39] ŽIŽEK, Slavoj, El sublime objeto de la ideología, Buenos Aires: Siglo XXI, 2003, pp. 55-56.


[40] Redacción, “AMLO ofrece a padres de Ayotzinapa nombrar a Procurador en Guerrero… si gana su candidato” en Aristegui Noticias, 20 de abril de 2015, disponible en http://aristeguinoticias.com/2004/mexico/ofrece-amlo-a-padres-de-ayotzinapa-nombrar-a-procurador-de-justicia-en-guerrero-si-gana-su-candidato/, última consulta: 21 de mayo de 2015.

#AnelHernándezSotelo